Creo que se ha impuesto una nueva tradición en la Ino-casa. Como sabréis, me encanta ingerir comida (que lo de comer queda raro). Así que este sábado empecé lo que se puede convertir en una buena tradición, por muchos motivos.

Lo que hay que hacer básicamente para instaurar una tradición es coger costumbre y repetir la misma acción durante un periodo determinado de tiempo, en este caso cada semana. Lo siguiente es pensar en algo que sea divertido al tiempo que beneficioso para un grupo. Así que pensé que si el sábado era mi día preferido de la semana, sería una buena idea comenzarlo con buen pie, y qué mejor que con un desayuno como está mandao.

Para ello basta con comprar un par de kilos de naranjas de zumo y pan recién hecho, levantarse un poquito antes que los demás y preparar para cuando estén levantados (o -adas, en mi caso) un par de tostadas por cabeza, un vaso de zumo de naranja y un café o un colacao para cada uno, dependiendo de los gustos. Todo aderezado con mermelada, tomatito, aceite, jamón y sal. Y si en vez de prepararlo tú sólo, te ayudan, mejor que mejor, porque así es mucho más entretenido.

30 minutos de tu tiempo se convierten en una bonita tertulia y un par de sonrisas, y eso es algo que no tiene precio. Sobre todo porque ese tipo de cosas hacen que empieces a sentirte como en casa.

Terapia recomendada para grupos y parejas
Eficacia aprobada