Hoy ha sido uno de esos días en los que te levantas con una sonrisa en la boca y de pronto, como bien dice el cartel que tiene mi amigo Ángel en la puerta de su habitación, viene alguien y lo jode.

Al llegar al trabajo me sorprendo gratamente al conocer a la nueva compañera de trabajo. Corine...ahhhh Corine. Su nombre juega entre mis labios al escaparse el aire. Está tremendamente buena. Y además es francesa, lo cual es un punto, porque me pierden (¿y cuál no?). Así da gusto ir a trabajar. Un hurra por mi jefe...¡hurra!

Estaba yo feliz de la vida. Hasta una compañera me ha preguntado: "¿Qué te pasa que estás tan contento?". La verdad es que nada, sólo que tenía un día bueno, de esos en los que te levantas con buen pie. ¡Qué más quisiera yo tener las razones de alegría que tu imaginabas, Estrella!

Y a eso de media tarde me llaman del taller. Bueno, no lo conté, pero se me estropeó (de nuevo) la motillo. Y esa cada vez que dice hasta aquí hemos llegado es para darme un sablazo, ¡y qué sablazo!

La avería es del radiador, que se ha roto un no se qué y escupe agua. Al escupir agua, me quedo sin ella (lógico) y en consecuencia se calienta toda la moto. Al calentarse la moto implosiona por dentro (más o menos) y me jode la junta de culata, el cilindro, el carburador...vamos, un gustazo. Más de 200 euros de arreglo. Y si a eso le sumamos los 350 euros del seguro, tenemos un montante de...¡¡más de 550 euros!! Diox, qué depresión.

La moto actualmente sólo la uso para ir y venir del trabajo, y si surge algo así puntual como moverme por el centro, ir a algún sitio y hacer papeleo, pues...algo de tiempo sí que ahorro. Pero no le doy más uso que ese.

Ante mí se abre una duda existencial: ¿arreglar o no arreglar?

Si no la arreglo tendría que volver a depender de mi odiado transporte urbano, que para el que no sea de aquí, diré que en Sevilla es una puta mierda como un camión de grande (ese es su nombre técnico, creo). De nuevo tiempo miserablemente perdido montado en un autobús, lleno de viejos (con todos mis respetos, pero son los peores), oliendo a zorro (la gente no se ducha, NUNCA) y aguantando empujones, esperas y agobios. Por contra, me ahorraría más de 550 euros, a parte de los 30 euros mensuales que me cuesta el garaje, y todo ese dinero podría invertirlo en dos cosas: apuntarme a la autoescuela y sacarme el carnet; y ahorrar lo que pueda para mi inminente independencia (aunque el mundo se acabe, yo me voy de aquí el año que viene aunque sea debajo de un puto puente).

Si la arreglo, le piedo el cariño a un pastón, que actualmente no tengo (hasta que cobre mañana), pasar un mes entero con sólo 100 y pico de euros y ajustar el cinturón. Y lo del carnet pues ya se vería para cuándo.

¿Qué hago Diox mío? ¿Qué hago? ¿Qué haríais ustedes?