Iyo ere mi colega de mi arma, no te como tesquiero. ¿Tú? ¿Tú pa mi? ¡Tú pa mí ere lo más grande que hay! Si te hase farta lo que sea, aquí (plas plas!!! - golpes en el pecho), aquí está tu'rmano.

Si supieráis la de veces que se ha escuchado en Sevilla este párrafo en Sevilla...y es que hipócritas hay en todos sitios. Por la mañana te levantas siendo el mejor amigo del mundo de no se quién y por la noche eres un hijo de puta al que hay que sacarle los ojos. ¡Esto es asín! ¡Es er vagelio de LC!

Aquí somos muy dados a los golpecitos en el pecho. Cuales gorilas enfurecidos nos damos golpecitos en el pecho por nuestra "viguen" del dolor máximo (ay no vea como duele), por nuestros "amigos" del alma (al que criticamos cuando no está), delante de nuestros compañeros de trabajo (al que apuñalamos si tenemos oportunidad)...esto es asín, ¡es er vagelio de LC!

El amiguismo, el coleguismo, o el hermanismo (toma palabro) es un día a día en esta nuestra ciudad. Pero a la hora de verdad sálvese quien pueda, si te he visto no me acuerdo y este porro no es mío. Y digo yo...¿tanto cuesta ser sincero? Joder, ni que cobraran una mensualidad por ser honrado. Es que la gente está fatal.

Esto realmente no lo cuento por nada en especial, es que tenía que escribir sobre algo y es lo primero que se me ha ocurrido. Y todo por que este párrafo se lo escuché a un par de canis hoy mientras iba a desayunar. Míralos ahí, agrarrados del hombro, con sus gorras mirando al cielo, sus botines "nai" y sus chandales de los gitanos. ¡Si es que son pa comerselos!

Lo gracioso del asunto es que estos "amigos" se darán de hostias muy posiblemente algún día. Es ley de cani. Si tienes un amigo, alguna vez le tienes que partir la cara, sino no es tu colega.

Viendo a semejantes especímenes se me viene a la cabeza los momentos en los que me hizo falta un amigo y en los que yo les hice falta. Cuando llorábamos por las grandes injusticias del mundo (como que te deje la novia y se vaya con un tío tó feo pero eso sí, con pinta de asesino en serie), cuando alguien se iba para no volver (y es que estaba harto de esperar en la parada del autobús a un tercero, que estaba paseando al perro), cuando había un gran y enorme malentendido (si no les llegamos a separar se dan de hostias por una simple broma mal llevada)...las amistades son pequeños momentos. Y no palabras. En los grandes momentos, los de verdad, sólo se confirma la actitud.

Recordad lo que os digo... ¡que yo os quiero un taco y vosotro pa mí sois lo más grande! ¡Si me tengo que cortá un braso...se lo corto al Caín y yastá! ¡Placa! ¡Un braso menos! ¡Y de regalo la cula der Caracolo, pa guardar los zapatos! ¡¿Vusotro?! ¡Vusotro pa mi...! Aju...la vida coño, la vida.