¡Ostia que mono tenía de coger esto! Me voy a tener que clavar cuchillos en las manos para no tener que publicar 15 artículos seguidos. Ay madre...

¡Hola a todos! Aquí estamos de nuevo. Vuelvo achicharrado, descansado y con la playa clavada en la retina y el cerebro, porque vete a saber cuándo la piso otra vez. La verdad que no ha sido un viaje lleno de emociones precisamente. Lo más emocionante era sobrevivir cuando salíamos por la noche a los energúmenos y los garrulos chipioneros, que dan miedo de lo embrutecidos que están. Aquello es Cani City, ciudad sin ley. Pero por suerte y por una audacia innata sigo vivo y entero.

Llegué el miércoles por la noche. Y el jueves por la mañana ya estábamos pisando la playa. Como podéis ver, la playa no estaba muy concurrida, cosa por otra parte de agradecer porque te podías bañar tranquilo y porque además no tienes que ir saludando por ahí a nadie. Que Chipiona es la única playa donde se te pone moreno el sobaco de tanto levantar la mano para saludar.

La playa impecable. Bastante limpia y sin muchas conchas, algo que me saca de quicio a la hora de bañarme. El primer día hizo demasiado viento y la verdad que no apetecía nada el baño, pero eso se subsanó al día siguiente. Estaría bueno que fuera a la playa y no me bañara...

Aquí me veis, Astracani ultraflaco en su punto, vuelta y vuelta, más rojo que el culo de un mandril. Menos mal que teníamos la sombrilla, que si no...

Básicamente el viaje consistió en descansar, relajar la mente (que buena falta me hacía), tomar el sol, comer carne a todas horas y en ponerme cubatas. ¡La buena vida! Sólo faltaron mujeres, que haberlas las había, pero eran ultracanis y rodeadas de simios, así que lo mejor si apreciaba mi vida era no acercarme. De todas formas el viaje ha cumplido su función: me ha servido para desconectar.

Este finde que viene me voy a Badolatosa, el pueblo de un amigo, donde vamos a su casa a hacer básicamente lo mismo. Comer, beber y hartarnos de reír, que es lo bueno. Hay que aprovechar que el día 2 de Julio empiezo a trabajar.

Por cierto que recibí una llamada de Maese Caracolo. ¡A ver si nos vemos esta semana tío!

Pues nada gente, como veis un viajecito tranquilo y sin sobresaltos. Ya estoy de vuelta en La Coctelera y me he dejado ver por vuestros blogs comentando a saco. Ahora me toca publicar a mí. ¡Tendréis noticias mías!


Escuchando I'm so tired de The Beatles