Si alguna vez hubo libros que me han parecido una genialidad desde el principio hasta el final son El ciclo de la puerta de la Muerte.

Se trata de una fabulosa heptalogía escrita por Margaret Weis y Trazy Hickman (los autores de libros como Las crónicas de Dragonlace, entre otros muchos). Los libros son Ala de Dragón, La estrella de los elfos, El Mar de Fuego, El Mago de la Serpiente, La mano del caos, En el Laberinto y La Séptima puerta. Todos ellos de una imaginación y una complejidad desbordantes.

No me quiero remontar demasiado en la historia del libro, pero para que os hagáis una idea de dónde comienza todo:

La Tierra fue destruida
cuatro mundos fueron creados con sus escombros.
Mundos para nosotros y para los mensch:
el del Aire, el del Fuego, el de la Piedra y el del Agua.
Cuatro puertas conectan
cada mundo (Ariano y Pryan y Abarrach y Chelestra)
con los demás. Para nuestros enemigos
se construyó un correcional: el Laberinto.
El Laberinto está conectado a los otros mundos
a través de la Quinta Puerta: el Nexo.
La Sexta Puerta es el centro y permite la entrada: el Vórtice.
Y todo se llevó a cabo a través de la Séptima Puerta.
El final fue principio.

La Tierra sufre un cataclismo (por una tercera guerra mundial se intuye) y todo es destruído. La gente vuelve a sus orígenes y redescubre el poder de la magia, a través de las runas. El problema es que no todos los humanos son capaces de realizar magia.

Entre los que son capaces de hacer magia hay dos facciones: los Sartán y los Patryn. Los Sartán quieren "cuidar" de los seres no mágicos, de protegerlos, de mantenerlos a salvo. Su magia es delicada, la realizan dibujando runas en el aire mediante el baile. Los Patryn, en cambio, son más adustos. Su magia es más salvaje, tienen dibujadas las runas por todo el cuerpo. Los Patryn no están de acuerdo con los Sartán y quieren someter a los humanos no mágicos, ya que los consideran inferiores. Pero como todos sabéis, las verdades sólo existen a medias.

Esto desencadena una lucha entre los Sartán y los Patryn, que finalizó de manera drástica. Los Sartán, mediante el uso de su magia, dividieron al mundo en otros cuatro elementales y enviaron a los Patryn a una prisión para que se reformaran: El Laberinto. Este sitio no era tan bueno como pretendían los Sartán...

Los Patryn, poco a poco, consiguen avanzar por el Laberinto y llegar a una ciudad, el Nexo, completamente abandonada y llena de vestigios Sartán. De estos, ni rastro.

El primer libro ya te mantiene en vilo desde las primeras páginas. Se desenvuelve en el mundo de Ariano (el aire). Todo comienza con el ajusticiamiento de Hugh la Mano, un conocido asesino y mercenario. El rey ordena a su amigo, un particular personaje llamado Alfred, que salve a Hugh la Mano, pero lo que le pide a cambio a Hugh una vez lo salva supera la lógica.

Al mismo tiempo, en lo más profundo de Ariano, los enanos trabajan en una máquina llamada Tumpa-Chumpa (por el ruido que hace). Estos viven ajenos a lo que ocurre en el resto de ese mundo. Para ellos sólo existe la máquina y trabajan en ella sin buscar un por qué. Simplemente lo hacen. Su vida es relativamente tranquila, pero se ve rota por la aparición de un misterioso personaje tatuado, Haplo, y de un perro.

Así da comienzo una historia brutal, de las que ya no quedan. Cuando terminas de leerte el primer libro no puedes esperar a empezar el siguiente. Es algo enfermizo. ¡Pero son buenísimos! Yo me quedé en el cuarto libro, pero los pienso retomar. De hecho, este verano lo primero que me voy a comprar en la FNAC será el primer libro de la saga, Ala de Dragón.