Porque todos estamos hechos de un palo distinto.

Hay gente que tiene mala suerte y gente que si no la tienen se la busca. Y luego hay gente que le pasan ambas cosas. F es una de ellas. Madre de una hija de 4 años, soltera, sin padre, con madre pensionista, con estudios pero sin trabajo... es lo que Caín define como una flipá. Y no le quito parte de razón.

Resulta que F, amiga mía y exnovia de otro amigo, está pasando por malos momentos, relacionados con su pareja actual, que es un indeseable. Lo que sin duda puedo catalogar como deshecho social. En parte ha tenido mala suerte y en parte se la ha buscado. Más lo segundo que lo primero. Pero, ¿qué fue primero? ¿El huevo o la gallina? Sinceramente pienso que se puede tener mala suerte. De acuerdo. Hay quien nace con estrella y otros estrellados. Pero si una cosa nos diferencia de los animales es sin duda la capacidad de elegir.

Si tienes mala suerte en algo tienes dos opciones: cortar en seco o continuar. De nada vale lamentarse y decir es que tengo muy mala suerte... perdona, pero no. ¡Es que te la buscas! La mala suerte se tiene al principio. Luego es cosa tuya. Tienes la opción de cambiar, de pasar, de evolucionar, de liarte la manta a la cabeza, de cambiar de vida. Siempre hay una opción. Sea cuál sea. ¿Que luego vuelves a tener mala suerte? Vale. Pero al menos ya no será decisión tuya, será cosa del destino.

Si me niegas la ayuda 50 veces cuando la necesitas, no es que seas fuerte, es que eres gilipollas. Y si hay algo que no puedo soportar es a la gente gilipollas. Le di dos opciones: seguir como estaba o empezar una nueva vida, desde 0, lejos de todo. Y la verdad, no supo escoger.

Desde luego yo, bastante tengo con lo mío como para desvivirme por alguien que está ciego y sordo. Por muy amiga mía que sea. Y no sabéis la pena que me da decir esto, porque me duele verla así y le tengo mucho cariño. Pero visto que no le puedes abrir los ojos tú, sólo queda que los abra sola. Y que lo haga pronto, por su bien.


Escuchando Fast Lane de Macaco