El otro día recordé un correo que me llegó hace mucho tiempo, cuando Hotmail era Coldmail e Internet andaba a cuerda. Era un correo sobre la utilización de la palabra cojones, una palabra muy infravalorada por el diccionario.

La palabra cojones, dependiendo de la situación puede expresar muchas cosas, y aunque no recuerde el correo al completo, lo que sí puedo hacer es inventármelo. A la forma Astracaniana.

- SORPRESA
: ¡Cojones!
- RECONOCIMIENTO: ¡Con dos cojones, tío!
- DESPRESTIGIO:

  • No tienes cojones.
  • Te faltan cojones.

- SITUACIÓN:

  • ¡Eso está un cojón de lejos!
  • ¿Que dónde está? Te voy a decir donde está...¡en mis cojones!
  • ¿Sabés por dónde me paso yo eso? Por mis cojones...

- SANTIDAD: ¡En mis santos cojones!
- INCREDULIDAD: Sí...¡por los cojones!
- RISA: ¡Que me descojono!
- INCREDULIDAD: ¿Pero qué cojones...?
- AFIRMACIÓN: ¡Claro, cojones!
- MIEDO: Está acojonado, ¿no lo ves?
- A LA FUERZA: Esto sale a cojones, tío. A cojones.
- ALGO BUENO: ¡Esto es cojonudo killoooooooo!
- AMAMONAMIENTO:

  • Eres un Juan Cojones...
  • Rubén tiene los cojones de plomo, macho...

- AMENAZA:

  • Me vas a comer los cojones.
  • Te voy a dar una patada en los cojones que ya verás...

- SEXO: Ufff...así, cariño, cómeme los cojones.
- ALTURA: ¡Cojoooooooooooooooooooooooooooooneeeeeeeeeeees! ... ¡puf!
- ANATOMÍA: ¡Tío, vaya dos cachos de cojones que tiene el toro! jajaja
- DOLOR: ¡Cojones, cómo duele!

Hasta aquí la clase de uso de la palabra cojones.


Escuchando The Jean Genie de David Bowie