Si os dijera que ayer conocí un colega que es carpintero ebanista, que reconstruyó (no él sólo, con más gente) la Nao Victoria y que dio la vuelta al mundo en ella; que además el amigo hace esgrima, que es físico, que se llama Indra (que significa Dios de la Guerra) porque sus padres se lo pusieron ya que eran hippies del Puerto de Santa María y vivían en una comuna...si os dijera todo eso, ¿me creeríais?

Pues os juro que ese tío existe. Eso sí, me llevé toda la noche desconfiando, porque una vida tan extravagante no puede ser verdad. Tanto es así que, como le dije, era digno de un artículo. Qué gente más rara hay por ahí...


Escuchando Vicarious Atoment de The Mars Volta