Reposo los pies unos sobre otros, me echo para atrás recostando mi espalda sobre el cojín de la cama y doy comienzo a relatar las penurias pasadas por mi persona este domingo.

Al parecer, este domingo (día de nuestro señor) teníamos en mi familia un almuerzo familiar ineludible. Es decir, o iba o iba. El almuerzo en cuestión se hacía en el campo de mi la tía María (todo el mundo tiene una. Creo que no es la misma, pero siempre hay una tía María que vive en un pueblo). La razón: que la tita María está ya más para allá que para acá y quería reunir a todos los familiares antes de irse. La fiesta de la alegría, vamos.

He de decir que odio estas reuniones familiares. La razón es que de pronto te ves inmerso en medio de gente que no conoces, familiares de tu padre, bromas escatológicas y un soberano aburrimiento. Eso sí, las vistas eran espectaculares. Ya publicaré una foto, cuando las pase al ordenador.

Después de aguantar el tirón, sobre las 17:00 de la tarde me volví a casa con el novio de mi hermana y mi hermana. Me quedé dormido en el coche porque durante la noche anterior no había dormido nada apenas. Con una hora y media de sueño no soy persona. Es lo que pasa por bloguear a horas intempestivas.

Mi hermana y su novio se iban al cumpleaños de la madre de éste. Al bajarme del coche busco las llaves de mi casa. El coche se va y yo no encuentro las llaves. No las tengo. ¡Mierda! Ahora no podía entrar en casa. ¡Con el sueño que tenía! Su puta madre...

Pues nada. Voy a llamar por el móvil a mi hermana, no vaya a ser que estén en el coche y ... ¡me cago en Dios! El móvil no tiene batería. No me puede estar pasando esto...

Abatido fui a casa de Paco, un amigo. Le pido un cargador de Nokia para poder llamar por teléfono, porque para colmo, mi hermana tampoco tenía llaves, así que como ella llegara antes que mis padres se vería en la misma situación que yo. No hay cargador de Nokia...joder... pues llamo a Caín para llorar un poquito y decirle que me iba a su casa cual niño perdido a pasar la tarde hasta que mis padres llegaran.

Ya en casa de Caín nos frikamos un poco, le cuento mi odisea y nos echamos unas risas. Luego nos fuimos a tomar cervecita con unos amigos y sobre las 23:45 llego a mi casa, rendido, cansado y medio muerto.


Conclusión
: no ir a almuerzos familiares, carga tu móvil todos los días y nunca olvides las llaves de tu casa. Sino pasarás un día tan asqueroso como el mío.


Escuchando Before Easter de Tracy Chapman