Una buena mañana de verano, cuando los pájaros canturreaban y la brisa mecía tranquilamente los árboles, un señor llamado Murphy se despertó, se desperezó, se sentó sobre el filo de la cama, se puso sus zapatillas y dijo: "¡Uy! Se me acaba de ocurrir una ley. Es que..."

La divertida ley de Murphy enuncia:

"...si algo tiene la posibilidad de que salga mal, saldrá mal."

Antes de eso, el mundo era de color de rosas, los socialistas alemanes eran buenas personas, estados unidos no conocía a Bush, los campos de marihuana plagaban la tierra inundando a todos de su alegre verdor...antes de la puta ley.

A partir de entonces sobrevinieron las más terribles catástrofes: a todos se nos caía la tostada por la parte de la mantequilla, si había una sola forma de que algo fallara era esa la que ocurría, siempre se te acababa a ti la bombona y te acababas duchando con agua fría, el autobús siempre se iba cuando tú estabas a punto de llegar a la parada.

Me cago en Murphy. Me cago en Murphy y en toda su descendencia. ¿No podría haberse callado la boquita? Decir: "Uy" y un "ji ji ji qué cabrón soy" y nunca haber pronunciado la jodida ley, guardársela para él solito. No. Tuvo que decirla, contársela al mundo y todos dijeran: "Ahí qué gracioso".

Desde entonces a mí me vienen ocurriendo catástrofes provocadas por el gafe de Murphy.

  • Me saco novia y resulta que está loca y termina por traerme churros a las 9 de la mañana, ¡un domingo! Nunca más volveré a probar el aceitoso sabor de los churros.
  • Me enrollo con una tía y cuando le alcanzo a ver por dentro del escote tenía más pelo que yo en el pecho (sí, da mucho asco, sobre todo después de comerle la boca).
  • Me presento a un examen que había cambiado de fecha sin yo enterarme y había sido hace dos días.
  • Voy a la misa de difuntos de una profesora mía y estaba allí una persona recibiendo el pésame de todos. Era un hombre de mediana edad por lo que yo sospeché que sería el marido. Me tocó el momento de darle el pésame y dije: "Siento lo de su mujer." A lo que el hombre, con lágrimas en los ojos añadió: "No, si era mi hermana" y yo apuntillé con: "Bueno, lo que sea. Lo siento de todas formas".
  • Me llevo dos meses sin trabajo y en un mismo día me llaman de tres empresas.
  • Me gustan dos chavalas, y lógicamente yo decido expresar mis sentimientos a la que estaba más buena de las dos. Con tan mala suerte de que antes de hacerlo, inocente de mí, se lo cuento a la otra en plan "amigo del alma", sin saber que a ella le gustaba yo. Cuando se lo dije a la que verdaderamente me molaba, me dijo literalmente: "Tú a mí no". Joder, tenía un 50% de posibilidades...¿¡tuve que elegir a la que no le gustaba yo!?
  • El día está despejado. El sol brilla hermoso y amarillo en el cielo azul. Y cuando cojo la moto, siempre se pone a llover. Maldito seas, Mario Picazo.
  • Cuando enciendo un cigarro medio ciego y con poca luz (léase aparcamiento porretero), me lo enciendo por la boquilla.
  • Aquella vez que estaba con la lívido subida, totalmente encendido, dando la casualidad de que estaba en casa de mi abuela (mi abuela no estaba, mal pensados). Ni corto ni perezoso me pongo la tele, enchufo la 3 y me pongo a ver a Alicia Senovilla (era por la mañana, no había otra. Mejor que la Campos es). Y procedo a hacer el amor con la persona que más quiero (o sea, yo). Cuando termino, unas dos horas después (lo normal, vamos), me limpio y procedo a degustar mis endorfinas. Alzo la mirada y miro al cielo. Había una chavala mirando por la ventana, en el piso de enfrente, limpiando como hipnotizada el quicio de la ventana. Yo, tranquilamente, porque ya me daba igual, me levanto como mi madre me trajo al mundo, camino hasta la ventana y cierro las cortinas, todo esto sin quitar la mirada a la traumatizada adolescente. Entonces decidí que mi futura casa no tendría ventanas. Conclusión: si vas a hacerte una paja, seguro que alguien te ve.

Murphy. Estés donde estés, espero que estés sufriendo como una perra.


Escuchando True colors de Eva Cassidy