Hace poco leí un artículo de metálica llamado En buena hora decidí ser Teleoperadora. Yo también fui teleoperador de Movistar, como ella ahora, y también tengo unas cuantas historias que contar. Más que historias las podría llamar Expedientes X. No puedo dar el detalle exacto de las conversaciones con cada cliente porque hace mucho que ya no estoy allí y no las recuerdo, pero sí puedo narraros a grandes rasgos cada llamada. Os juro que lo que vais a leer a continuación me ha pasado y es real. Es difícil de creer, pero no miento ni en una coma. Hay gente así en el mundo.

Llamada 1: El dedo
Una de las muchas llamadas que me impactó fue la siguiente. Suena el tono de nuevo cliente en línea y da comienzo la conversación. Hago mi presentación como siempre y el cliente me pregunta no recuerdo bien el qué, pero algo sobre una promoción. Yo empiezo a contarle todos los detalles de la promoción y me llevo como dos o tres minutos hablando, mientras que el cliente (masculino) permanece callado, haciendo algún que otro sonido no reconocible por el auricular. Cuando termino, le pregunto si desea dar de alta la promoción o si desea otra información. A lo que el cliente contesta: No, no, pero sigue hablando que me estoy metiendo el dedo por el culo y no he terminado.

Llamada 2: El eclipse
En la época en la que estuve trabajando hubo un eclipse de sol, quizás algunos lo recordaréis. La mañana transcurría sin ningún incidente, con pocas llamadas. El eclipse estaba en su climax. Entra una llamada. Era una mujer que le había ocurrido, según ella, algo muy raro. Cuando encendemos el móvil, como todos sabéis, no salen los números del pin que marcamos, sino asteriscos. Pues esta mujer cuando marcaba veía los números. Y claro...llamaba para preguntarme...¿no sería eso del eclipse? Porque claro (palabras de ella) como el móvil va por ondas y con eso del eclipse estaba todo muy alterado...

Llamada 3: El capo
Sin duda una de las mejores llamadas que tuve a lo largo de mi trabajo en Movistar. Me llamó un señor (con acento de ser de la España profunda) contándome que su hijo se iba a casar dentro de poco y que además, tenía dos móviles. Y que su hijo le gastaba mucho. Me pedía por favor que Movistar lo llamara y que, sin decir quienes eran, le dijeran que si no dejaba de llamar tanto por teléfono le iban a partir las piernas o algo así, para que le entrara miedo y dejara de llamar tanto. Yo no daba crédito. ¿Qué se habría pensado ese hombre? ¿Que Movistar es un nido de gangsters? Yo obviamente le respondí que era ilegal, y que Movistar era obvio que no hacía ese tipo de cosas (me faltó decirle: usted está loco de remate, ¿verdad?) pero el hombre seguía convencido de que era la única solución para evitar el desastre en la economía de su hijo. Finalmente tuve que pasarlo con un Asesor (un Teleoperador que se encarga de asuntos que no pueden ser resueltos por un Teleoperador normal y corriente), tras varios minutos de llamada. Cuando le expliqué la llamada a la asesora estuvo un minuto sin parar de reír. Incluso llamó a un coordinador para que pusiera los cascos y escuchara al mismo tiempo la conversación. Todavía aún se recuerda...qué genio ese tío. Irrepetible.

Bueno...iba a poner todas las historias de corrido, pero lo voy a dividir en dos o tres artículos como ha hecho metálica, porque 9 meses de trabajo en Movistar dieron para mucho.