Sí, me estoy aficionando a los post con un título de tres palabras. Me gusta bastante presentar así los artículos. No sé, me ha dado por ahí...
La verdad que hoy me sorprendí bastante al escuchar la noticia de la niña con cuatro brazos y cuatro piernas. Inmediatamente mi mente enferma pensó en las posibilidades que eso tenía en un futuro, pero luego volvió a la realidad. ¡Poresita coño! Que es una mutante, arreglémosla. Me pregunto si esa niña en sus genes llevará la información necesaria para tener descendencia con cuatro brazos y cuatro piernas, o se trata simplemente de una malformación. ¿No dicen que muchas cosas de la vida han sido fruto de mutaciones? Quién sabe, a lo mejor estamos destinados a tener 40 dedos.
He descubierto una cosa buena de tener la moto jodida, y es poder escuchar la radio tranquilamente en el autobús (mientras que me deleito con el olor a sobaca de la muchedumbre, un olor estupendo cuando estás recién levantado mmmmm huele que alimenta). Si con la noticia de la niña me sorprendí con esta me indigne. Es el colmo de la estafa y el colmo de la ... no sé si decir gilipollez, ignorancia o inocencia.
Resulta que en Valencia, una señora mayor fue a su banco y le pidió al director del mismo que contactara con un amigo suyo, misionero, que hacía mil que no veía. El hombre se prestó a ayudarla pero no pudo dar con el hombre. Aunque como buen banquero no dejó pasar la oportunidad. Mensualmente le mandaba una carta a esta buena señora haciéndose pasar por su amigo y pidiéndole aleatoriamente cantidades indecentes, hoy para un hospital de campaña, mañana para vete a saber qué. La señora le daba el dinero al banquero y él se lo guardaba para sí. Manda cojones.
Pero no queda ahí la cosa. En su última carta el banquero mamón se inventó que su amigo había enfermado (para dar más penita, imagino). La señora muy apurada y asustada dio con la prima de su amigo, y ésta le dijo que su amigo llevaba muerto no se cuántos años. Toma yan. Obviamente ahora al banquero se le va a caer el pelo.
Y digo yo, la señora podría haber hecho eso primero y no fiarse de la gente tan fácilmente ¿no? Y a parte, el banquero podría ser menos cabrón y más humano también ¿no? Yo lo dejaba en empate, fíjate lo que te digo, pero con el banquero en la cárcel, por supuesto.
En cuanto a las sorpresas...será que hoy estoy de buen humor. Mañana os tengo preparada una tontería de nada, así que atentos a su blog amigo. Ahí os espero.