Esta entrada se la debía a alguien y como soy un hombre palabra, pues aquí está. Suma de las teorías desesperadas de dos locos del MSN y de las de un diseñador esquizofrénico.
La suerte es algo variable en esta vida. Hay veces que tienes más, otras menos, y nadie sabe explicarse el por qué. Hasta ahora, claro, que lo hemos descubierto. La suerte es una barrita, como la de los videojuegos. La longitud de esa barrita depende de cada uno, es algo con lo que se nace, y no se puede cambiar. Si tienes un golpe de suerte, el nivel de la barrita baja, con lo cual te quedas sin suerte para todo lo demás. Afortunadamente, en ocasiones, la barrita sube de nivel, pero aún desconocemos los motivos exactos de este hecho.
Hay diferentes tipos de barritas. Están las barritas de las mojigatas, las barritas de los deportivos y las barritas de los utilitarios. La de los primeros es de una longitud bastante considerable, mientras que la de los últimos es de un tamaño penoso, ínfimo, vamos.
Las mojigatas, por ejemplo. Son las típicas tías que las matan callando. Sí, sí, esas que parece que no han roto un plato en su vida pero follan como locas, tienen pasta que revientan y encima éxito en el curro, posiblemente, por comerle la porra al jefe, que todo hay que decirlo. Cuando les da la gana, encuentran al hombre perfecto, ese hombre que toda mujer desea y que cuando ve que está con esa tía dice: ¿¡¡PERO POR QUÉ!!!?. Su nivel de barrita es descomunal, su suerte es eterna, es más intensa que el Caracolo con el vídeo del rey, ¡¡más intensa que la Peny hablando por el messenger!!
Luego están los deportivos. Son los tíos que por su cara bonita consiguen todo lo que quieren, y nunca mejor dicho. Están con las tías más interesantes, algo inexplicable cuando las tratan como felpudos. A ellas no les importa, son unos cabrones, pero les aman. Luego están los deportivos modelo Hamilton, que a parte de ser unos hijo putas de cuidado, son aburridos a saco. Los llamados novios llavero. Guapos de cojones, pero menos interesantes que el Gran Hermano, más sosos que un zapato. Pero ahí están, con la tía que tú siempre quisiste tener, ¡con dos cojones! Inexplicable, pero cierto. Su barra de la suerte o la llevan entre las piernas, o yo no me lo explico.
Y luego están los utilitarios. Los utilitarios son aquellos a los que su compañero de piso le quema la cocina, a los que se les estropea la moto y tienen que pagar 330 euros de arreglo, a los que les aparece y desaparece el "novio" por arte de magia y aquí no ha pasado nada, a los que no es que tengan mala suerte con las tías, simplemente no tienen ninguna, a los que le amarga la existencia su compañero de trabajo, a las que no se les acerca un tío ni pagando (no por ser feas o mala persona, sino porque hay mucho ciego), a los que el vecino no les termina una tapia que lleva meses parada, a los que viven a miles de kilómetros de la persona a la que quieren, a las que les pica un simbionte en el cuello...esos son los utilitarios. Todos y cada uno de esos. Y para mí, eh, para mí, que la barrita la tienen estropeada.
Desde aquí hago un llamamiento. Un grito desesperado, un puño alzado al viento, ¡¡utilitarios del mundo!! ¡¡Uníos y reproducíos!! ¡¡Podemos hacer de este un mundo mejor!! ¡¡Un mundo donde no existan barras de suerte!! ¡¡Un mundo donde nosotros seamos los que triunfan como los chichos, yendo de buenos por la vida!! ¡¡utilitarios del mundo!! ¡¡REVOLUCIÓN!!
