¡Riiiiiing!
Ocho y media de la mañana. Mi padre jiñando en el baño y el resto dormidos. Y llaman a la puerta.
¡Riiiiiing!
Ostia puta. ¿Quién carajo es? Se limpia, va a abrir la puerta y es un mensajero. ¿Un mensajero? Sí, un mensajero. Y le entrega una caja a mi padre, caja dirigida a mi hermana.
- Fime aquí por favor.
- Pero, ¿qué es?
- No sé, yo sólo me encargo de dejar el paquete.
Cierra la puerta y se queda mirando la caja. FRÁGIL. La mueve. Suena algo... y mi padre se da cuenta de que la caja tiene una especie de rejilla en la parte superior. Mira y...
- ¡¡Niñaaaaaaaaaaaa!!
Ar carajo. Tol mundo a despertarse por cojones. Mi hermana mira la caja con ilusión, mi padre mira a mi hermana con odio y furia y acto seguido, mi sister va a la cocina a por la antigua jaula del hamster. Abre la caja y...
Os presento a Gordo, la nueva mascota de la familia.
Es una cobaya peruana, de pelo medio. El bicho desconfía ahora mismo hasta de su sombra. Sólo se deja acariciar si te ve bien las manos y lo haces con suavidad. Al parecer son muy dóciles, pero este es un auténtico cabronazo. Es más arisco que un gato mojao.
Seguro que veréis más de una historia y más de una foto del bichejo este por aquí, que por otra parte, me cae bastante simpático. Mi madre lo odia. Eso ya le hace ganar puntos. Lo tiene bien merecido por no dejarme traer a casa mi ansiado perro salchicha. Pues ahora...¡toma rata gorda y gigante!

Abel - también conocido como el negro frustrado
Angelillo